LOS BRUJOS Y EL CONOCIMIENTO DE LOS CICLOS

A lo largo de sucesivas generaciones de los querandíes, antiguos pobladores de la región pampeana en la era precolombina, muy pocos brujos conocieron el desarrollo de los ciclos que regían la vida de los humanos. Estos ciclos de 14 años habían sido impuestos por Soychu, quizás por simple diversión o para hacer más difícil el propósito de Gualichu de aniquilar a todos los humanos. Cada ciclo tiene a su vez cuatro momentos: Ascenso, Euforia, Descenso y Crisis.

Y cuatro de esos ciclos forman un gran período de aproximadamente 56 años que correspondía idealmente a la longevidad potencial de los hombres de aquellos tiempos. A su vez, los hechos que van sucediendo en los individuos tienen su equivalencia en los que acontecen en la sociedad.  Así, los primeros 14 años de vida que transcurren hasta llegar a la posibilidad de procrear, corresponden en la sociedad humana al ciclo llamado GESTACIÓN. Luego, el lapso que va desde los 14 años a los 28, cuando se llega a la adultez total, equivale en el grupo humano al ciclo de la EVOLUCIÓN. A continuación, el ciclo que va desde los 28 a los 42 años en los humanos y en sus sociedades lleva el nombre de CONFLICTO. Por último, de los 42 a los 56 años se extiende el ciclo de la TRANSICIÓN, hasta arribar a un nuevo período de 56 años, sea en los individuos, si aún permanecen con vida, o en el grupo humano en su conjunto.

Se considera que el ser humano goza de libre albedrío. Sin embargo, los ciclos descriptos por el mito de Gualichu condicionan en parte las posibilidades o las tendencias más favorables o desfavorables para las acciones de los líderes o, en algunos casos, la participación del pueblo en masa, sin eximir a cada uno por la responsabilidad de sus actos.