Las coincidencias en el Descenso del ciclo del CONFLICTO

El dictamen para el Descenso del CONFLICTO es: 

Los antagonismos y las luchas ideológicas impedirán que el Poder encuentre el camino y el apoyo para liderar en paz. Gualichu sembrará indecisión en los líderes para inmovilizar sus acciones.

Entre 1817 y 1819 transcurre el primer Descenso del ciclo del CONFLICTO. Pueyrredón es ahora el primer jefe de estado del nuevo país argentino. Se propone consolidar materialmente lo logrado en la declaración de la Independencia de 1816. Para eso confía en San Martín y su capacidad militar y estratégica. Pero deberá afrontar los problemas con la Banda Oriental. Cuando le pide a San Martín que intervenga en el conflicto con Artigas, éste se niega, fiel a sus principios de no participar en las luchas entre hermanos. Después, cuando se entrevista con San Martín en Córdoba, quedará firmemente consolidado el acuerdo para lograr la independencia. Mendoza es el lugar donde San Martín organizará su ejército. Allí emprende la ardua tarea de fabricar armas, uniformes, animales, vehículos y reclutar y formar las tropas. Pueyrredón hace lo que está a su alcance y aún más para satisfacer los pedidos de ese gigantesco ejército. La estrategia de San Martín se basa principalmente en lograr que las tropas españolas se dividan, a través de operaciones que creen una incertidumbre sobre los verdaderos movimientos de los americanos. Así llega el día en que se pone en marcha la titánica empresa del cruce de los Andes. Al llegar al otro lado, se suceden batallas triunfales y otras más desgraciadas, pero finalmente, en los llanos de Maipú, San Martín asegura la independencia de Chile. Ahora falta expulsar a los españoles del Perú. Pero las guerras internas desde Buenos Aires absorben recursos y amenazan con impedir la liberación definitiva del continente. Finalmente, los chilenos aportan lo necesario para seguir adelante y San Martín, desobedeciendo la orden de retornar a Buenos Aires ante la amenaza de un ataque naval de los españoles, se transforma en el líder de una hueste libertadora que deja atrás definitivamente su relación con la metrópoli del Río de la Plata.

San Martín y Fray Luis Beltrán en El Plumerillo

Nicolás Avellaneda

El segundo Descenso del ciclo del CONFLICTO va del año 1873 a 1875. Avellaneda es ahora el nuevo presidente. Se mantienen aún las malas costumbres de aquéllos que a toda costa no respetan la democracia. Mitre ha acudido otra vez al uso de las armas para imponer el poder por la fuerza. Pero Avellaneda logra neutralizar todos los intentos para derrocarlo. Luego pide al Congreso una ley de amnistía como una forma de buscar la conciliación. Después, cuando se entrevista con Mitre, llegan a un acuerdo para que el gobierno garantice los derechos cívicos. En la economía, Avellaneda debe afrontar enormes dificultades que le hacen decir: “pagaré sobre el hambre y la sed de los argentinos”. Decide no pedir préstamos para pagar otros préstamos. También buscará encontrar la solución para el viejo problema de los malones, comenzando a planificar la conquista del Desierto para asegurar la frontera del río Negro y lograr la paz en las poblaciones pampeanas y en los asentamientos de los nuevos inmigrantes.

 

Hipólito Yrigoyen al asumir su segunda presidencia en 1928

El tercer Descenso del CONFLICTO ocurre en los años 1928 y 1929. Yrigoyen logra ser presidente por segunda vez y ese triunfo desconcierta a sus opositores que ya lo creían caduco y desprestigiado. Su carisma se mantiene también en base a favores otorgados y puestos en la administración para sus amigos y correligionarios. En ese tiempo comienza a crecer el nacionalismo de derecha basado en ideologías de las fuerzas militares, paralelo a lo que sucede en Europa. Eso provoca que en esta tercera presidencia de la Unión Cívica haya un cambio en las relaciones entre el ejército y la sociedad argentina. Las ideas fuerza de estos nacionalistas son palabras como orden, grandeza, raíz telúrica, insufladas con un carácter autoritario y moralista, definido arquetípicamente en la frase “La Hora de la Espada”. Con un espíritu paranoico que ve conspiraciones en todos lados, este nacionalismo también retoma la bandera de la hispanidad, alentando el revisionismo histórico para construir una historia a la medida de sus propósitos que consideran a la vida superior como un compendio de belleza, esperanza y fuerza. Entonces crece el escepticismo con respecto a la democracia.  En medio de este clima adverso, Yrigoyen no puede evitar que su gobierno llegue poco a poco a la inestabilidad y la inoperancia. Desde la gran ciudad del Norte llega un día la noticia del negro día de la Bolsa y el mundo se sacude con un efecto dominó que va a crear millones de desocupados y hambrientos. Se avecinan así tiempos muy duros que harán aún más difícil mantener esa débil democracia que Yrigoyen pretende apuntalar.

 

Billete de 500.000 australes

De 1984 a 1986 transcurre el cuarto Descenso del CONFLICTO. Los fracasados dictadores le han cedido la democracia al pueblo, así como le llega la libertad a un perro agonizante al que se han cansado de patearlo. No es una democracia conquistada con los fusiles. Es una democracia regalada por las circunstancia. El pueblo es él y su circunstancia. Y Alfonsín  tiene muchos sueños. Uno de ellos es figurar en los diccionarios, acercarse a la magnitud de los próceres del siglo diecinueve. Quizás el siglo veinte también aporte sus próceres, cuando la muerte haya borrado los defectos y sólo queden las virtudes.  Ahora todo es querer y no poder, hacer y deshacer, querer levantar las persianas de las fábricas. Hay que cambiar todo a toda costa. Sí. La moneda también debe cambiar. Todo a foja cero. Una nueva moneda con un nuevo nombre dará otra imagen a la economía. Pero los opositores le harán la vida imposible. Con las pretensiones de un gobierno de carácter fundacional, Alfonsín sueña también con ser el fundador de una nueva Capital en el Sur, aunque a otros líderes anteriores, con mejores condiciones económicas, no se les haya ocurrido. Pero nada llegará a buen puerto. Sólo algunos especuladores inmobiliarios sacarán buen partido de esa idea mesiánica.