Las coincidencias en el Descenso del ciclo de la TRANSICIÓN

El dictamen para el Descenso del ciclo de la TRANSICIÓN es:

Entre grandes errores y confusiones asomarán los futuros dueños del Poder. Ellos buscarán los caminos para enfrentar el influjo de Gualichu

De 1829 a 1833  transcurre el primer Descenso de la TRANSICIÓN. A pesar de pertenecer a la alta sociedad de Buenos Aires, Encarnación Ezcurra, la mujer de Rosas, ha mantenido siempre un trato próximo y amigable con las capas más bajas de la sociedad, los gauchos, mulatos, indios y soldados. Sabe que cosechará una gran cantidad de adeptos para que su esposo se afirme en el camino al poder. El 6 de diciembre de 1829 Rosas asume la gobernación de la provincia de Buenos Aires y su gestión se prolonga hasta el 17 de diciembre de 1832, cuando renuncia al no otorgársele las facultades extraordinarias que considera imprescindibles para ordenar el país. Su sucesor Balcarce enfrentará con flojedad la oposición entre los apostólicos, fieles seguidores de Rosas, y los cismáticos, federales más flexibles que reciben influencias unitarias. Mientras tanto, Rosas emprende una campaña en el Desierto y decide encomendar a su mujer el manejo de las operaciones políticas en Buenos Aires. El 11 de octubre de 1833, Encarnación Ezcurra logra movilizar al pueblo y a los adeptos de Rosas para generar la Revolución de los Restauradores. A Balcarce le sucede Viamonte, quien también es permeable a las influencias de los unitarios y a las intrigas de los opositores refugiados en Montevideo. Pero Encarnación seguirá apuntalando la figura de Rosas con toda su habilidad y el manejo de sus relaciones para que su esposo sea el único hombre que pueda salvar del caos y de la anarquía a la Confederación.

 

Encarnación Ezcurra y Juan Manuel de Rosas

Juárez Celman

El segundo descenso de la TRANSICIÓN va de 1885 a 1889. Juárez Celman, cuñado del general Roca, es el presidente de un país con una aparente prosperidad. Se multiplican las líneas férreas, sube el valor de la tierra y llegan muchos inmigrantes a contribuir al crecimiento del campo y la ciudad. Pero la crisis está oculta detrás de estas imágenes de opulencia. La especulación se adueña de los hombres que comienzan a apostar grandes sumas en la Bolsa, con el afán de rápidas ganancias sin esfuerzo. Al advertir que su pariente no permitirá que él lo suceda en el poder, Roca deja de apoyarlo. Varias líneas de ferrocarril construidas con el esfuerzo nacional son vendidas a compañías extranjeras y se oyen rumores de grandes comisiones cobradas por esa transacción. El oro aumenta en desmedro del valor del papel moneda y se sucede una serie de huelgas frente a la pérdida del poder adquisitivo de las clases trabajadoras. El descontento de muchos que creen en el compromiso con la actividad política hace que en 1889 surja la Unión Cívica de la Juventud liderada por Leandro N.Alem.

Los generales Rawson y Ramírez saludan a la multitud el 4 de junio de 1943

De 1941 a 1943 transcurre el tercer Descenso de la TRANSICIÓN. Bajo la sigla GOU, Grupo de Oficiales Unidos, varios militares argentinos se han unido con el objetivo de terminar con el fraude que caracterizó a esa década infame e impedir que el movimiento obrero se desvíe hacia ideologías de izquierda. El GOU no desea que el país entre en guerra con la Alemania nazi y la Italia fascista. Por fin, el 4 de junio de 1943 se realiza el golpe militar donde esta agrupación puede concretar sus objetivos inmediatos y también emprender otros a largo plazo. Entre sus integrantes se va agigantando la figura del coronel Perón quien, un año después, ya ostenta los títulos de ministro de Guerra, Secretario de Trabajo y vicepresidente de la Nación al mismo tiempo. En su función de Secretario de Trabajo, el coronel Perón encontrará las palabras justas, las palabras mágicas que le abrirán las puertas de ese otro mundo, el de los de abajo, el de los que encarnan la producción en el campo y la ciudad. Con un lenguaje franco y colorido, con sus mismos giros y frases, los convencerá que él es uno de ellos. Así siente que empieza a arañar las telas del poder y que sus palabras reverberan en los oídos de los trabajadores. Y todos los que lo admiran van creando a su paso ese halo que resalta la diferencia: sienten que, por primera vez, a la hora de enfrentar los problemas del pueblo, alguien les habla de frente y en un lenguaje llano.   

De la Rúa y Chacho Alvarez en la asunción de nuevos ministros

El cuarto Descenso del ciclo de la TRANSICIÓN se desarrolla entre los años 1997 y 2000. A pesar de disfrutar la felicidad de aquel triunfo electoral, Chacho Álvarez se siente algo incómodo. ¿Será diferente en esta oportunidad su destino de vice? La alianza del Frepaso sólo se ha formado para acceder al poder. El rol de los vices es tener, como lo establece la ley escrita, un pie en el Ejecutivo y otro en el Legislativo. Entonces, deberá decidir qué hacer entre la múltiple oposición de unos y la indiferencia de otros. Un día siente que debe denunciar la corrupción, algo que de todos modos es la constante en la Argentina, igual que en otros países de América Latina. Entonces Chacho Álvarez protagonizará una vez más la eterna escena del vacío vicepresidencial.

Kirchner comenzará a trabajar a fondo en sus contactos progresivos con los sindicalistas. Sabe que va a necesitar el apoyo de los gremios para llegar a la presidencia. Quizás lo hace con otro estilo, diferente al utilizado por Menem. Deberá aprender nuevos códigos para aplicar sus gestiones a un nivel nacional, distintos de los manejados en la lejana provincia patagónica. Ha encontrado que una buena fuente de motivación es la bandera setentista, los derechos humanos y las reivindicaciones de aquella lucha. En el gobierno, De la Rúa se tambalea en medio de la incertidumbre de su entorno. Le ha tocado tomar el timón de la nave Argentina en el tramo final y caótico, producto heredado de las maniobras políticas y económicas de Menem. Y ahora, todo se derrumba en una cascada de conflictos, dudas y acusaciones.