La maldad humana en el mito de Gualichu

Fotografía emblemática de la guerra de Vietnam

 "Saboreamos el poder no cuando movemos montañas y decimos a los ríos por dónde han de correr, sino cuando podemos transformar a los hombres en objetos, robots, muñecos, autómatas o verdaderos animales. El poder es poder para deshumanizar."
                                                                                                         Eric Hoffer

En el trasfondo de los distintos ciclos aquí expuestos se puede verificar que en los variados hechos históricos casi siempre aparece la maldad humana. A la luz de la interpretación del mito de Gualichu, podríamos adjudicarle a este espíritu la causa de ciertos desvíos malsanos de los seres humanos. Por supuesto que en todas las épocas también han existido excepcionales personajes públicos o anónimos caracterizados por su solidaridad, filantropía, abnegación y sacrificio volcado a su prójimo. En ese sentido, los filósofos han oscilado entre la creencia sobre una original naturaleza buena del hombre hasta la idea de que el ser humano es malo en esencia y debe ser controlado por algún poder superior que lo limite. Lo innegable es que la historia de la humanidad se caracteriza por una continua lucha por los privilegios y el poder, muchas veces con esos fines perversos ocultos por medio de ideologías o religiones que se manifiestan en apariencia con las mejores intenciones. En el caso particular de la dialéctica entre las ideologías de izquierda y de derecha, al cabo de muchos años la realidad histórica nos muestra la cruda realidad que la maldad humana produce y así encontrarmos una total similitud entre los medios subrepticios del comunismo y los fines inconfesables del capitalismo. La Historia está llena de utopías que han fracaso precisamente porque la maldad humana y la lucha por obtener privilegios ha alejado poco a poco el rumbo que se idealizaba en un principio (a nuestro entender, para contemplar con más detenimiento esta característica negativa de los humanos es recomendable leer un pequeño pero valioso libro:  "Rebelión en la Granja" de George Orwell).  Quizás la potencial exposición de los seres humanos a la enfermedad, el hambre, el frio y todas las calamidades posibles que puede sufrir un cuerpo viviente es la que provoca una lucha desenfrenada y sin límite por obtener a toda costa más poder, dinero y seguridad. Con respecto a los comportamientos relacionados con el sadismo y la crueldad pura, cabe preguntarse si las cosas son al revés de lo que normalmente se presentan, es decir, ¿ se tortura para obtener información o, en realidad, la búsqueda de información es un pretexto para lograr el placer sádico de torturar a un semejante?     ¿Se mata para robar o el robo es una excusa para sentir el placer sádico de asesinar a alguien?

Podemos dar el nombre de "siniestros" a aquéllos miembros de la raza humana que por extrañas razones tienen a la maldad como objetivo final (no como un medio que es el caso de ladrones comunes o de guante blanco). En los países en los que el gobierno les da cabida para que den rienda suelta a sus inclinaciones sádicas ellos (o a veces ellas) se acomodan en las instituciones clásicas de índole militar, policial o de seguridad o inteligencia. (El cineasta Alfred Hitchcok decía: " a mí la policía me da miedo" y estaba hablando de la policía inglesa !!!). En otros países donde no es posible eso, se acomodan o crean grupos como el Ku Klux Klan o antisionistas, o sionistas). Mientras tanto, el grueso de la población debe seguir luchando y trabajando para su subsistencia y además para mantener estos nefastos personajes.  

Si bien durante miles de años la humanidad no dispuso de medios tecnológicos para lograr un bienestar común a todos por falta de una producción de alimentos suficiente, desarrollo de la medicina, etc, en el presente podemos comprobar que, a pesar de contar ahora con todos esos medios técnicos, las desigualdades relativas continúan e incluso aumentan, lo que corrobora que la maldad humana no ha cesado. En definitiva: el "paisaje tecnológico" actual nos crea la ilusión de que la sociedad humana ha llegado a un nivel avanzado de su evolución, aunque se verifica que, en cuanto a la desigualdad social, el abismo entre los más ricos y los más pobres es semejante al que existía en cualquier otra civilización de la antigüedad.  En realidad, mucho más que todos los políticos y militares juntos de la Historia, son los genios de la ciencia, la técnica y la medicina los verdaderos benefactores de la humanidad. Ellos han logrado ampliar algo el horizonte de posibilidades para quienes se hallan en el escalón más inferior de la pirámide social.  Ahora, los motores e infinidad de máquinas y dispositivos hacen algunos trabajos que antes sufrían los esclavos y sirvientes, ayudando a aliviar un poco la vida cotidiana y mejorar la dignidad y la salud de esas personas.