Argentina divida por un millón

Ésta es la Argentina reducida un millón de veces, a partir de datos obtenidos de los censos y en otros casos en base a presunciones aproximadas. Por eso, invitamos a los visitantes de este sitio a participar confirmando o rectificando las cantidades tentativas que en este diagrama se definen en base a información que dispongan para visualizar la real situación del país, cuando lo reducimos a 42 habitantes hipotéticos. De esa manera podemos analizar cuántos son los que realmente producen alimentos para el resto, cuántos son los que fabrican algo para el resto y, sucesivamente, cuántos justificadamente o no, viven del trabajo de los pocos que producen algo concreto.

Los gobiernos son cómplices de las calamidades que provoca el juego

Cuando los niños juegan están aprendiendo y evolucionando. Cuando los adultos juegan, están simplemente pasando el tiempo o divirtiéndose. Pero cuando ese juego de adultos es por dinero, puede transformarse en un adicción tan peligrosa como la de las drogas. Y los que regentean los lugares de máquinas tragamonedas son tan responsables de las tragedias individuales y familiares que provoca esa adicción como los que venden drogas. (Algo muy distinto es cuando varios adultos se trenzan en una partida de póker en igualdad de condiciones, en ese caso, cada uno se hará cargo de a qué se arriesga).

Las prohibiciones de tipo religiosas contra los juegos de azar tildándolo de "inmoral" tienen siempre latentes la posibilidad de que el individuo un día se dé vuelta y se tiente, terminando más empedernido que otros.

Quizás algún día en las escuelas se enseñe la naturaleza intrínseca del azar, con todos los medios que brinda ahora la disponilidad de computadoras, para que los niños y adolescentes conozcan técnica y matemáticamentes las pocas posibilidades de ganarle a la banca. Pero como el Estado y los respectivos gobiernos aprovechan su tajada de la actividad es difícil que esta idea prospere. Ea así como el Estado se transforma en cómplice de los males que provoca el juego en millones de personas que viven lo que alguien llamó "la aventura de los pobres" o lo que Perón definió como el "impuesto a los zonzos".

El problema de las drogas: una posible teoría

La religión católica en especial y algunas otras han valorizado el espíritu en contraposición al cuerpo, al que en general lo describieron siempre como algo casi despreciable e inferior (a pesar de que en la biblia dice que el cuerpo es el templo del espíritu). Hoy en día, en términos informáticos podríamos pensarlo como el software y el hardware del ser humano, dos elementos con la misma categoría y valor para su existencia.

Es posible entonces que, en el inconsciente colectivo, la cultura occidental le haya transmitido a los jóvenes el poco afecto y cuidado del cuerpo, generando un desprecio hacia el mismo en oposición a una excesiva valoración del espíritu, creyendo inclusive que a través de crueles exigencias y maltratos del cuerpo podría llegar a acceder a estados superiores de conciencia.

En el otro extremo, existen personas que cuidan su cuerpo al extremo de pensar dos veces antes de ingerir medicamentos aunque les hayan sido recetados por profesionales.

LAS VERDADERAS CRISIS

En este sitio se desarrollan las Profecías de la Argentina en la que en los diversos ciclos aparecen cada 14 años las crisis respectivas. En el mundo en general también se habla de diversas crisis que en general sólo atañen a situaciones económicas o financieras. Pero casi todos olvidan que las únicas y verdaderas crisis son las que se relacionan con: TERREMOTOS, INUNDACIONES, GUERRAS, PESTES, GUERRAS, etc, es decir, cuando de verdad los países pierden sus recursos materiales y/o humanos. En los otros casos, cuando no suceden ese tipo de catástrofes reales y concretas, simplemente lo que pasa es que la "torta" empieza a repartirse en forma cada vez más desigual, los de abajo sufren y los gobernantes y los poderes empresarios y financieros hablan de crisis, aunque se trata de desajustes que llegan a límites insoportables y entonces buscan la manera de "barajar de nuevo" sin cambiar las reglas de juego para que los más poderosos sigan manteniendo sus privilegios.

A 50 años del principio de la caída del paraíso

Detalle de la Cuarta Euforia de la Evolución

                  1965/1966

Illía continuó gobernando con su estilo, a su ritmo. Eran los años dorados de las minifaldas, de la música, generación adolescente nacida después de Hiroshima que expandía sus ideales y su diversión por el mundo. La cultura, la ciencia y el arte se sentían dueños del espacio en las universidades, en los museos, en las exposiciones. Mientras tanto, oscuros intereses acechaban a este gobernante tan singular. Aunque parecía un presidente un poco blando, sabía mantener con firmeza todos sus principios. Cuando las industrias que debían atender la salud y la cura de los enfermos pretendieron lograr más ganancias a costa de la economía del pueblo, Illía decidió corregir esos abusos. Pero los militares azules, antiguos defensores de la democracia, empezaron a cambiar de color y cada día más justificaron los medios para sus siniestros fines.

La democracia sufrió otra vez la vejación y la humillación de un presidente electo expulsado de la Casa Rosada. Illía rechazó irse en un auto oficial. Bajó a la calle y subió a un taxi para volver simplemente a su vida anterior.

Años después, muchos añorarían aquellos buenos tiempos, lamentando haber actuado en su contra.

 El nuevo dictador Onganía construyó un mesiánico discurso, dándole a su nueva gestión el título de Revolución Argentina y proyectando un ambicioso plan de veinticuatro años en el que la casta militar encaminaría al país en el orden económico, social y político. Pero ese futuro no abarcaba a toda la sociedad. Onganía creyó ver en los intelectuales la sombra del enemigo marxista y, entonces, una violenta y grotesca escena se repitió, igual a la de años atrás en la rebelde Patagonia, cuando los peones habían atravesado un corredor humano entre los golpes de sus verdugos. Ahora, eran profesores y estudiantes quienes recibían los golpes del poder, un poder que denigraba la cultura, la ciencia, todo el conocimiento junto.

A partir de ese doloroso episodio, la República Argentina sufrió una profunda sangría de materia gris que desperdigó por el mundo una generación completa de intelectuales, científicos y docentes. Y ese vacío se hizo sentir en las siguientes décadas.

El mundo supo de esa ignominia y en muchos rincones se sintió vergüenza ajena.

 

La Mano de Dios

Cada cuatro años la ceremonia se repite en algún lugar del mundo. Y entonces, todos vibran, todos se emocionan con las luchas del deporte.

Esta vez, el sitio elegido es éste, el mismo donde muchos siglos antes los mayas luchaban en otro juego de pelota y ponían toda su fuerza y pasión para ganar o perder. Después, venía el sacrificio. La sangre de los sacrificados está en el recuerdo de este sitio...

Hoy, 22 de junio de 1986, una nueva batalla comienza. Es una ceremonia distinta de las otras. Porque, aunque no quieran aceptarlo, nadie puede olvidarse de todo aquello, de los horrores en las trincheras de hielo, de las muertes inocentes, allá en el Sur, hace cuatro años.

- ¡El deporte no es la guerra! - dice la razón.

Pero el corazón... no lo entiende.

Por eso, estos veintidós guerreros modernos saben que hoy, el combate es doble.

Son cosas de los hombres. No son cosas de Dios.

Pero Él será nombrado.

Y así comienza todo...

 

Danzan y luchan los guerreros modernos en torno a la pelota. Miles de ojos siguen las jugadas de un extremo a otro del campo de batalla. En el primer instante mágico, el astro salta. ¡Y la pelota penetra implacable para acunarse en las redes!

La voz del relator se estremece:

- ¡Goooooooool!  Sí. Goooooooooooooooooooooool argentino! ¡Vamos todavía! ¡Sí, se hizo justicia !  !Ufff ! El genio dice que fue la mano de Dios.

Y aunque Dios no se ocupa de esos asuntos, a veces quiere poner las cosas en claro. Muy pronto, la verdadera mano de Dios, invisible y certera, comenzará a actuar.

El mundo va a observar diez segundos de gloria que nunca jamás se volverán a repetir.

Todo sucede muy rápido... el astro arranca desde el centro del campo, elude a un hombre y a otro y a otro y a otro. ¡Es una muralla invisible que se ha formado alrededor de él, nadie lo puede detener y sigue y sigue! Los enemigos intentan detenerlo, pero no pueden atravesar esa barrera mágica. El último cancerbero sucumbe, indefenso y confuso. ¡ El astro trastabilla, se recupera y festeja, feliz y asombrado !

-¡ Gol...Goooooooooooooool !

-! Goooooooooooooooooooooooooooool argentiiiiino !...

-¡ Sí: la jugada más maravillosa de todos los tiempos ! ¡ Genio! ¡Genio!¡ Barrilete cósmico ! ¿De qué planeta viniste ? ¡Gracias Dios, gracias por el fútbol, gracias por este gol increíble !

El mundo se detiene y observa otra vez en las pantallas lo imposible.... Sí, lo imposible acaba de suceder. Nunca antes se vio, ni nunca más volverá a suceder.

Pasarán los minutos, las horas, los días, los años... y mil veces muchos volverán a reproducir en las pantallas esos segundos de gloria, esa danza mágica, tratando de encontrar alguna señal de la Mano de Dios.

 

 

 

 

 

A propósito de la visita del presidente Obama

El hecho de que la posibilidad de un atentado contra un líder sea peligroso para la vida de las naciones nos muestra el estado primitivo de la sociedad humana actual, casi equivalente a la de hace 2000 años. Sólo podemos ver algo diferente en un país como Suiza, donde casi nunca surgen noticias relacionadas con líderes o personajes que concentren el poder o la importancia en la gestión del gobierno.

La ilusión de que vivimos una era evolucionada la producen los avances científicos y técnicos, un fenómeno producido y mantenido por una minoría de seres humanos en los últimos 250 años     (¿ qué porcentaje de la población sabe cómo funciona un celular o un televisor ?), pero que no ha disminuido prácticamente nada la maldad humana y la tendencia a buscar continuamente privilegios. En realidad, esos avances de la ciencia y la técnica son los únicos que han beneficiado algo a la humanidad para pueda vivir mejor y casi nada le debemos agradecer los políticos y militares a lo largo de la historia.